
Potsdam (Germany), 22/09/2024.- Social Democratic Party (SPD) top candidate and Brandenburg State Premier Dietmar Woidke (C) arrives for the election evening of the regional Social Democratic Party (SPD) in Potsdam, Germany, 22 September 2024. Regional state parliament election in Brandenburg takes place on 22 September 2024. (Elecciones, Alemania) EFE/EPA/CLEMENS BILAN
El SPD de Olaf Scholz logra una ajustada victoria sobre Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Brandeburgo, una contienda clave para el panorama político alemán.
Brandeburgo, Alemania, 23 de septiembre de 2024 – Las elecciones regionales celebradas en Brandeburgo, en el este de Alemania, han dejado un resultado inesperadamente ajustado que marca un punto de inflexión en la política alemana. El Partido Socialdemócrata (SPD), liderado a nivel nacional por el canciller Olaf Scholz, ha conseguido mantener su posición como la formación más votada en el estado con el 30,9% de los votos, según los resultados preliminares con el 100% de las mesas escrutadas.
Sin embargo, la diferencia con Alternativa para Alemania (AfD), el partido ultraderechista que ha ganado terreno en las últimas elecciones, ha sido extremadamente estrecha. La AfD, que partía como favorita en las encuestas, logró un 29,2% de los votos, apenas 1,7 puntos porcentuales menos que el SPD. Este resultado ha generado un suspiro de alivio entre los partidos tradicionales alemanes, que veían con preocupación el ascenso de la ultraderecha en una región históricamente dominada por los socialdemócratas.
Una batalla electoral reñida y simbólica
Brandeburgo, que rodea a la capital Berlín, ha sido tradicionalmente un bastión del SPD, pero en los últimos años ha sido escenario del creciente apoyo a la AfD, especialmente en las áreas rurales y entre los votantes descontentos con la política nacional. Las encuestas previas a las elecciones auguraban un avance significativo de la AfD, que ya había conseguido victorias recientes en otros estados del este de Alemania, como Turingia, donde ganó las elecciones, y Sajonia, donde se consolidó como la segunda fuerza política.
A pesar de la ajustada victoria del SPD, el resultado es una señal de advertencia para la coalición de gobierno de Scholz, que deberá enfrentar con seriedad el crecimiento del apoyo a la ultraderecha en el este del país. La AfD ha sabido capitalizar el descontento de sectores de la población que se sienten abandonados por las políticas nacionales, haciendo campaña con un mensaje populista centrado en la inmigración, la seguridad y el euroescepticismo.
Las implicaciones para la política nacional
Aunque se trate de elecciones regionales, los resultados en Brandeburgo tienen importantes implicaciones para la política a nivel federal. La cercanía de Brandeburgo con Berlín y su peso histórico como feudo socialdemócrata le otorgan un simbolismo especial en la política alemana. La estrecha victoria del SPD sobre la AfD en esta región refleja la creciente polarización política en el país, especialmente en el este, donde la ultraderecha ha ganado un apoyo considerable desde la crisis de los refugiados en 2015.
El auge de la AfD, que hace apenas una década era un partido marginal, representa un desafío directo al sistema político alemán, que tradicionalmente ha estado dominado por partidos centristas. La formación ultraderechista ha logrado movilizar a votantes que se sienten marginados por la globalización y las políticas liberales, y que rechazan la integración europea y la inmigración.
Para el canciller Olaf Scholz, estos resultados ponen de manifiesto la necesidad de reconectar con los votantes del este de Alemania, donde su partido ha perdido influencia en los últimos años. Scholz ha defendido una política de centroizquierda moderada, pero el avance de la AfD sugiere que parte del electorado se siente insatisfecho con el enfoque del gobierno federal en temas clave como la economía, la energía y la inmigración.
La AfD: un ascenso preocupante
El avance de la AfD en Brandeburgo no es un hecho aislado. La ultraderecha ha ganado fuerza en varios estados del este de Alemania, donde ha logrado conectar con sectores de la población que sienten que las promesas de reunificación y prosperidad tras la caída del Muro de Berlín no se han materializado para ellos. La AfD se presenta como un partido que defiende los intereses de los “olvidados” por la política tradicional, y su mensaje ha calado hondo en zonas rurales y en ciudades pequeñas afectadas por el desempleo y el estancamiento económico.
En estas elecciones, la AfD centró su campaña en la crítica a las políticas del gobierno federal, especialmente en materia de inmigración y cambio climático, temas que han generado controversia entre los votantes más conservadores. Su líder regional en Brandeburgo, Hans-Christoph Berndt, aseguró durante la campaña que el gobierno del SPD estaba “desconectado de la realidad” y que solo la AfD podía representar los intereses del “verdadero pueblo alemán”.
Un futuro incierto para el SPD
A pesar de su victoria, el SPD deberá reflexionar sobre cómo evitar que la AfD siga avanzando en territorios clave como Brandeburgo. El desafío para los socialdemócratas es claro: deben encontrar una forma de reconectar con los votantes desencantados, muchos de los cuales han migrado hacia la AfD en busca de alternativas políticas.
El resultado en Brandeburgo también plantea preguntas sobre el futuro de la coalición de gobierno a nivel federal, formada por el SPD, los Verdes y el Partido Liberal Democrático (FDP). La coalición tripartita ha enfrentado dificultades para mantener una línea política coherente en temas sensibles, y el avance de la AfD podría complicar aún más las dinámicas políticas en Berlín.
Para muchos analistas, la ajustada victoria del SPD en Brandeburgo es un recordatorio de la fragilidad del apoyo a los partidos tradicionales en el este de Alemania, y de la necesidad de abordar las preocupaciones reales de los ciudadanos que sienten que han quedado al margen del progreso económico y social.
Las elecciones en Brandeburgo han sido una dura contienda entre los socialdemócratas y la ultraderecha, con un resultado que, aunque favorable para el SPD, muestra el creciente apoyo a la AfD en Alemania. Este avance de la ultraderecha, aunque por un margen muy estrecho, sigue siendo un motivo de preocupación para el panorama político alemán, y podría tener importantes repercusiones en el futuro político del país. El reto para el gobierno de Scholz será encontrar la manera de frenar este avance y reconectar con los votantes que han buscado en la AfD una alternativa a la política tradicional.